lunes 15 de marzo de 2010

Terremocedades



¿Hay alguien que no hable del terremoto? Pareciera que mientras más te llenas la boca con tragedia, más chileno eres. Pura experiencia mediada, en mi ciudad escucho a todos preguntando si vi en la tele al niñito que pedía zafradas o si caché al cara de raja que iba con un plasma al hombro. ¿Viste que se juntó la meta? ¿Escuchaste a la Patty Maldonado tirando mierda a los cantantes que mandan saludos pero no envían plata?

Todo mediado, desgracia empaquetada en una pantallita que nos hace creer que somos parte. ¿Parte de qué? A mi casa no le pasó nada, ninguno de mis familiares saca cuentas negativas más que un par de cosas quebradas.

Me pregunto qué sentía la gente que miraba sin expresión en sus caras. Qué quisieron decir los que estaban sentados afuera de sus escombros en Talca y fijaban su mirada en uno como quien se detiene a ver el cielo. Pienso en los que perdieron a sus hijos, en las personas que se abrieron y me contaron sus penas... pienso en los que ayudaron con el corazón.

Porque la plata de la Teletón al igual que todas las Teletones es una limosna para los privados y, aunque estamos conscientes de aquello, es el dinero de una publicidad humana que nos tragamos con benevolencia. Una cápsula de capitalismo, un modo más de demostrarnos cómo funciona el sistema.

Sin embargo, entre tanto horror comercial, hay algo que me deja tranquila. ¿Qué se hace con todo esto? Las intenciones de los empresarios las tenemos claras, pero... ¿qué pasa con los pokemones de ayer? ¿O con esos jovencitos que no se inscriben porque son "inconscientes"?

Esa juventud partió en buses a los lugares afectados, se puso a martillar, a acarrear escombros, a pedir y repartir alimentos, asistió a conciertos que iban en ayuda de los damnificados y salvaron vidas después del terremoto.

Son los mismos jóvenes que paralizaron a escuelas y universidades, los mismos que no están conformes con este Chile injusto. Me imagino que deben ser los mismos que no juzgan a un saqueador, porque están conscientes que deben esclavizarse para conseguir productos de primera necesidad, y porque saben que se les niegan los productos de lujo aunque trabajen y se esfuercen.

Les hablo de la juventud que hace más que Bachelet y que Piñera, esa juventud que no confía en la política porque tiene claro que con las manos se hace más a la hora de ayudar. Es una juventud que despierta y se pone las pilas.

Es por esos jóvenes que me siento orgullosa de ser chilena, aun cuando me avergüenzo la mayoría de las veces de esta condición, debido a la opresión que hacemos al pueblo mapuche. Es esa vitalidad y ese arrojo de los jóvenes que me hace respirar hondo y sentir más tranquila. Les agradezco que sean "inconscientes" y que a cambio tengan estas formas tan lindas de expresarse.

Gracias, muchísimas gracias.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Siempre me gustaron los refranes

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A guatita llena... corazón contento


El flojo trabaja doble



Aquí hay gato encerrado



A lo hecho pecho



Cuando hay hambre... no hay pan duro



A quien madruga... Dios lo ayuda


Matar dos pájaros de un tiro



Más vale pájaro en mano... que cien volando



A buey viejo... pasto tierno


lunes 19 de octubre de 2009

Satánico Paco Tour 2009




Lo he contado tantas veces, que corro el riesgo de deformar a tal punto la historia, que se convierta en mi mito, en una proeza dudosa.
Planee mi ida a los Cadillacs como ningún concierto, porque no he ido a uno multitudinario, por lo que era meritorio hacer tanto escándalo. Como la puntualidad no es mi fuerte, ni el de mi acompañante tampoco, nos quedamos sin entradas.
¡Que mierda hacemos!, las ideas más freaks asomaron en el encéfalo de mi media naranja… ir a Concepción a dedo, asaltar a una pareja con entradas, hacernos pasar por pacos, comprar tickets por Internet, disfrazarnos de yoqueta y equino… whatever, la cosa era entrar al club hípico a como diera lugar.
Como ninguna de las ideas funcó, el domingo, seep, aquel domingo fatal, me levanté con un caracho de aquellos míticos, de cuando te avisan que para tu cumpleaños hay prueba, que te rayaron tu disco favorito, que simplemente todos van a estar saltando las canciones de los Fabulosos y yo me quedo en San Philip mascando polvo.
Pensando en los malditos avispados que compraron a tiempo su ingreso a la gloria, se me prendió el farolito. Llamé a un amigo pa preguntar: ¿qué ondi? Me contestó que pensaba entrar a la fuerza si era necesario, pero que no me preocupara, “la reventa está a 20 lucas, vente pa acá”.
Ni que quisiera ir, tomé un Pullman Bus, de esos pasados a baño, como dos horas después que me quise ir. Dos guaguas lloronas llevaban una sinfonía ingrata, cosa soportable hasta que se subieron dos viejas curadas. Estas señoras de dudosa calidad, hablaban con la papa caliente pero se les caía la carnes de vez en cuando.
La tipa demasiado ebria para hilar argumento, se puso a echar la caballada encima, que conocía a un tal Jesús, que el conchatumare del auxiliar sabía a cuál Jesús se refería, (¿habrá sido Ese Jesús?) ese que lo iba a dejar sin pega. Puff, entre tanta amenaza y la cacha de la espada llegamos a Sor Teresa.
Acá es cuando yo pensé que vendría el Jesús a sanar a los enfermos del bus, pero nada. Estuvimos parados 40 minutos, no entendí para qué si la vieja ni se calló, ni se largó, se estuvo entreteniendo con mi espalda a punta de patada en el asiento. Aguanté unos 3 minutos y me bajé del bus.
Me monté en otro, el de una hora después… chata, llegué a las 8.45 p.m a Santiago. Sin sospechar lo que se me venía, le hablé a mi amigo exageradamente de mis venturas y desventuras. Nos encontramos con sus amigos, 6 de 7 pudieron entrar, una calderonada de aquellas, pero bueno, hay gente que vota y vive para excluir a otros. La Ceci (la 1 de 7 que no entró) se unió a mi y mi amigo. Los tres dando botes, ofreciendo al viento plata para una entrada y nada.
Comenzó a inquietarme la invasión policial. Como si estuviéramos en el día del carabinero… había pacos a caballo, en moto, a pata, en guanaco, en juanita, en zapatilla, en auto de paco, pacos a furgón… sácate un paco… eso si, no vi ni en scooter ni en skate… raro.


En eso, dos pacos a caballo nos acorralan. Uno de ellos para decir con voz de típico prototipo de viejo de pobla: “oye cabrita (por la Ceci) vo no vai a entrash sin entrá, hay estao todo el día acá gueviando, pero no te vai a colar. Así que crucen no mah”.
A lo que Wla (mi amigo) dice: pídale disculpas, porque ella es una dama, y hay otra más acá presente… (bla bla). Para cagarse de risa, el Wla todavía piensa que se puede hablar con un caballo.
Nos largamos de ahí para dirigirnos a las caballerizas. Allí y durante todo el día, estuvo colándose gente. Miramos, inquietos, la adrenalina era una experiencia por si misma. Alerta por si había cualquier grieta por la cual meterse, vimos correr a mucha gente, entre ellos, a más amigos de Wla.
Nos contaron que una vez dentro de la caballeriza, esperaron la señal, el grito de alguien resonando “ahora cabros”, todos corrieron a su meta, como polillas a ampolleta de 100 watts marca Phillips… la marcha se detuvo como quien dice de golpe y porrazo, porque estos salvajes de los pacos soltaron a los perros, y se los tiraron a esos pobres fans que se quedaron sin entradas como yo… ¡para no creerlo!
Se juntó una masa mas o menos afuera de las caballerizas, éramos muchos al lado del escenario, usando la imaginación para creernos adentro. Ya se escuchaba a Vicentico, el de la voz prodigiosa, la alegría de los que estábamos afuera no se podía frenar por un par de murallas.
Mientras escuchábamos los temas, empezaron a llegar. De un momento a otro esa calle era un cuartel. Todo el contingente vino a nuestro encuentro, me dije, que guena onda los pacos, no sabía que fueran pachangueros. Me imaginé un mundo ideal donde los jóvenes toman vino con fruta en una gorra de paco. Mis alucinaciones se difuminaron cuando se escucha desde un parlante: “jóvenes, dispérsense”
Plop, ni siquiera eso es gratis hoy en día, escuchar desde afuera como otros lo pasan bien. Empezamos a caminar de mala gana cuando me doy cuenta que a uno como yo le están pegando brutalmente en el suelo.
Los gritos brotaron de los labios de Wla y sus amigos sin esfuerzo. A mí me costó más, es que nunca le había gritado a un carabinero y estaba choqueada por la escena. En eso viene un furgón a tapar lo macabro, y en su intento o a propósito (cómo saberlo), atropella a otro como yo. Vi cómo lo quebró, cómo le pasó el auto encima al pobre cabro. Nunca le había gritado a un carabinero, pero… sorry, en ese momento no atiné más que aullar con todas mis fuerzas: asesinos.
Mientras me obligaban a correr, gritábamos a coro, pacos, culiados, cafiches del Estado, iba de lo mejor coordinando ambas empresas, cuando comienza el chorro. Directo a la cabeza, certero guanacazo en mi espalda, en el culo, las piernas, todo me comenzó a arder como cuando me dio insolación, pero elevado al cubo. La cara se quemaba, la respiración agitada me indicaba que a ese ritmo no podría seguir por mucho tiempo. De pronto, paro en seco… había quedado ciega. Sí mi chico, he quedao ciega… crucé calles y avenidas sin ver un coco…
Me pregunto, ¿hasta cuándo financiamos esto? Ese ácido que nos echan en el cuerpo es abortivo, altamente tóxico, no se ha declarado cuánta es su concentración, y sus componentes que, una vez aplicados continúan activos durante 8 horas, fueron prohibidos en países desarrollados.
¿A nadie le importa que no podamos actuar? ¿Qué nos reduzcan hasta casi matarnos? A mí si, y desde aquí les digo: este abuso de poder se revertirá pacos de la mismísima mierda.

sábado 17 de octubre de 2009

Previa a un concierto


Y pensar que uno podría esperar ciertas cosas toda la vida, no creo que exista una forma distinta de vivir en todo caso, si no hay esperanza para qué se vive entonces.

Eso lo pienso al hablar de las rutinas, se podría decir que son pequeñas esperanzas o creer que es parte de los muchos cable a tierra que te atan quienes necesitan de ti. Desde profesores a feriantes. Todos te buscan, para llenar un puesto en un aula, para vender productos, transportar a alguien, curar, gobernar, convencer, alimentar, estafar, insultar, amar... todo el tiempo los otros te necesitan para sentir que son útiles.

(Hace poco supe que la mayor cantidad de universitarios que tienen algunos países son estudiantes de intercambio. Así de viejo el viejo continente que está necesitando a toda la prole latina para llenar sus pupitres destinados a potos intelectuales. Nó recuerdo el porcentaje exacto, pero algunas universidades de España tienen más ex-colonos que españoles en sus salas).

Asimismo pensé si los músicos me usan también, o mejor si algunos amantes de ciertos músicos me utilizaban para proyectar sus gustos. ¿Me impusieron lo que escucho? O simplemente responde a cierto instinto, como si algunas melodías activaran cierta membrana, qué se yo, cómo es posible que a una universitaria le guste la pachanga, si lo normal sería la musica docta, tal vez el rock clásico, esos grupos sin los cuales "no se puede hablar de música". Sin embargo, con qué gracia muevo la patita, cuánto me gustan algunos estribillos de cumbia, y qué tan pegajosa puede ser una canción de reggeaton como fashion girl (estoy sonrojada, si, pensé que nunca llegaría el día en que reconociera públicamente que esa canción, el ritmo, simplemente me pone de buen humor).

Y así, me pasé gran parte de un año pensando si los Fabulosos Cadillacs podían sin mas ser mi grupo favorito. No lo sé, este año no sé nada, me di cuenta de eso. No sé sobre lo que piensan los otros, sobre lo que pensaron en algún momento y plasmaron después. Sé tan pocas cosas, no sé nada de mi. Sólo tengo algunos datos en alguna parte. Son tantos que deben estar pegados y aplastados, mucha cosa sin procesar, harto material para reciclar. No sé (me encanta decir no sé), creo que sí, al final llegué a la conclusión de que los Cadillacs me gustaban, harto, y que quería verlos en vivo a como diera lugar. En el otro post explico eso... Wtf

viernes 25 de septiembre de 2009

De a Uno Por Favor



No nos enojamos porque la gente no vota, ni por lo poco representativos que son nuestros candidatos, ni porque cada día tenemos menos tiempo para sentarnos y ponernos a pensar. Ya no somos ciudadanos, ahora somos clientes.

Pareciera entonces que lo único que nos enoja y que de verdad nos hace enfurecer, es cuando como consumidores nos ven la cara de turista. No recuerdo haber escuchado tanta rabia hasta que se conoció la colusión de las farmacias. Lo único que se oía en pasillos, en la mesa, en el taxi, en la calle, en los trabajos, por los teléfonos, era el descontento del "pueblo" por el arreglín que hicieron las cadenas farmacéuticas.

Daba igual, aunque no hubieran comprado en los últimos meses ni siquiera un pañuelo desechable, la gente se sentía estafada, nos sentíamos molestos como país, engañados a más no poder.

Las medidas descaradas vinieron después, el rostro de la Francisca Imboden hablando de belleza, para no creerlo, de la belleza de comprar en Ahumada… en la práctica, compensaciones económicas que consistían en descuentos para las futuras compras, o sea, siguieron con las estafas (des-medidas) una vez que ya se habían burlado de todos quienes viven de y para las pastillas.

En cada cuadra de la calle Valparaíso (donde vivo) hay una Salco, dos Cruz Verde y una FASA, sucursales en el mall o farmacias que parecen mall… me hacen recordar cuántas drogas legales se almacenan en el país. Está lleno, los medicamentos se venden más que el pan y que nos suban los precios porque un trío cara de palta quiso ganar unos buenos millones de más, puede emputar a cualquiera, hasta a mí.

Todos te tratan de ver la cara, y es lógico, si Chile fue el primer país del mundo en instaurar el régimen neoliberal, por lo que ya llevamos más camino recorrido que Estados Unidos en estas cosas. Entonces primero nos quitan nuestra calidad de ciudadanos, y ahora nos tratan de menoscabar como clientes, me pregunto cuándo comienza el período de canibalismo.

Hoy miércoles 23, me entero de una noticia que me hace enojar tanto como el litio del ex yerno de Pinochet… Farmacias Ahumada está tratando de desarticular la demanda colectiva interpuesta en su contra. En términos simples, ir al Poder Judicial a pedir que ya no sea de 70 personas, sino que de a uno por favor, algo como un: no sean malitos, qué les cuesta, hagamos esto como caballeros, de lo contrario tendré que pagar una multa millonaria.

Y no sé por qué tengo la tincada de que terminará siendo de a uno. Si la compensación se hizo de boleta en boleta, puede ser que a algún juez medio trucho se le ocurra que 70 clientes son multitud y que mejor hacemos la demanda de a pocos.

Nunca me gustaron mucho los números, por lo que mejor me dedico a escribir. Pero si de algo me han servido las cifras, es para darme cuenta que a veces las cosas no andan bien. Fueron 222 medicamentos implicados en el caso, y tres las farmacias coludidas. Si multiplico, me da un total de 666, o sea, algo digno del colu(di)do. Porque, a quién más se le podría ocurrir subirle los precios a miles de abuelitos… ¡mundo de locos!

Otra cosa que necesito saber de las matemáticas, es que 70 es más que uno, motivo por el que a los demandantes los quieren desarticular. Señores dueños de farmacias, les digo que esa medida ya la tomaron en Dictadura, tiempo desde el cual la sindicalización va de mal en peor.

Por lo que les recuerdo que ese intento les habría servido en el tiempo que éramos ciudadanos, ahora entiendan que somos clientes, y estamos furiosos y aunque nos cambien a la Francisca Imboden por la mismísima Elisa, seguiremos enojados hasta que nos devuelvan al menos, un porcentaje de todo lo que se han robado.

martes 7 de abril de 2009

Y... ¿nos calentamos o nos estamos enfriando?

Terra publica en febrero de 2009 que el 25% de la plataforma Wilkins (en la provincia Antártida) se ha desprendido y que el otro 75% se encuentra resquebrajado por efecto del calentamiento global.
Esta información aportada por la agencia EFE la manejan distintos medios de comunicación, entre ellos
El País.

Luego, esta noticia es desmentida en otros como La Tercera en Chile y El Comercio en Perú.
Si bien, aquel dato es rectificado, hay algo que no se pone en duda en los medios tradicionales: sufriremos las penas y los horrores de algo macabro que hemos gestado, las próximas penurias de “el calentamiento global”.

Sin embargo, hay múltiples informaciones circulando que hablan de un enfriamiento global, indicando que año a año crece el territorio de los polos y nacen nuevos glaciares.

Entonces ¿qué hacer frente a un tema politizado? Tomar partido sería lo justo y lo que efectivamente hacen los entendidos en la materia, pero… qué pasa con toda aquella gente que es apuntalada día a día con advertencias apocalípticas frente a cualquier cosa a la que se enfrenta.

Si vas a tomar bebida debes leer en la etiqueta cuántos productos cancerígenos consumirás, tener cuidado por el gas y el veneno de ratas que metes en tus pulmones cada vez que fumas, estar alerta por tus vecinos que pueden ser estafadores, ni hablar de andar solo por las calles debido a los asaltos y las violaciones, y de paso, en lo posible, ponte bloqueador solar aun cuando estés dentro de tu casa, la que además se puede quemar en cualquier momento.

Constantemente, las personas están bombardeadas de inseguridades que se traspasan por todo medio, y esta sicosis que existe con el calentamiento global no es la excepción. Cuesta comprender por qué tanta preocupación de los chilenos, si aportamos como país menos de un 1% en el fenómeno del cambio climático. ¿Será que nos quieren distraer? Esto me recuerda el patético regreso desde Londres de Pinochet, que coincidió con las travesuras de un animal mitad ave, mitad fraude: “el chupacabras”, que hasta una canción pegajosita consiguió.
Al respecto, expongo una cita que utiliza Juan Fernández Bobadillo al final de su post:

(...) cuando terminó la primera reunión en Moncloa entre el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y los principales
banqueros del país. Por aquello de coordinar medidas ante la crisis, ZP se despidió de sus invitados con una frase para el futuro: la crisis -vino a decir-, no es para tanto,
lo verdaderamente importante es el cambio climático, porque nos afecta a todos".


Esta cita la encabeza diciendo: “El cambio climático como refugio de los tontos y los sinvergüenzas”, y ya que esto ha tomado ribetes políticos: o eres activista o un negacionista, pero no puedes andar por la vida sin tomar parte. Algunos creyentes en el calentamiento global podrán ganar con la venta de aparatos que produzcan energía alternativa (como el multimillonario Al Gore que tiene acciones en Abengoa, empresa productora de molinos de aire). Pero los que postulan el enfriamiento global y el aumento de los glaciares ¿estarán preocupados de promocionar la Era del Hielo 3?

La línea azul muestra la baja de temperatura en la Antártida, según datos de IPCC (Intergovernmental Panel On Climate Change).



Para los interesados en la contraparte del calentamiento, vean: