domingo, 27 de abril de 2008

Los animales modifican el mundo

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Son innumerables los cambios que el reino animal provoca en el medio ambiente, por una sencilla razón: a ellos no les regalaron el don del remordimiento ni la autocensura.

Mientras los perros gritan a los cuatro vientos su amor en plena calle, las vacas se pedan sin preocuparse de las reglas de trato social. Si estuvieran al tanto de que sus gases contribuyen al efecto invernadero con 150 kilos de gas metano al año. ¿Apretarían las nalgas como la jovencita a la que le están presentando recién a sus suegros? Probablemente no, después de pastar eructarían y moverían descuidadamente su cola para espantar a las moscas y esparcirlo por la atmósfera.

Un grupo de investigadores californianos (yeah baby!) descubrió que las vacas contaminan 4 veces más que un auto!!!! A otro especialista (reservaré su nombre) se le ocurrió entonces comprar una vaca y subir en cada semáforo a quienes hicieran dedo. ¿Cabrán 16 personas arriba de una vaca? ¿En los cachos podrán colgarse una radio cassette y una luz intermitente?
Por su parte, los salmones silvestres, en su último período de vida, es decir, cuando están a punto de estirar la aleta, nadan a contracorriente (como diría la tía Petra: "río pa allá pa arriba"), y no dejan de moverse hasta llegar al lugar donde nacieron. Allí ponen sus huevos y esperan la muerte.

Esta mañosería de los salmones para desovar, influye según Marwan Hassan en todo el ecosistema, pudiendo provocar incluso inundaciones primaverales. Con sus colitas levantan sedimentos del fondo del río (no se imaginen a un puro pez revolviéndola, sino a millones de ellos) dejando por este viaje la pura ca... scada.

¿Que si les importa? No creo, lo hacían sus padres, lo hicieron sus pezabuelos, pizabuelos, pepezarabuelos, pepepeperequeteabuelos, ¿por qué tendría que importarles? Nadan en contra de la corriente, modificando así su espacio. En este movimiento oxigenan el agua para todos los otros habitantes del río. Si chocan con otro pez por ir contra el tránsito, siguen su camino, porque la tienen clara: NO hacer lo que hacen todos los otros vale la pena. Nadar contracorriente es difícil, por lo mismo nadie más lo hace, sólo los salmones.

El panorama es distinto cuando se trata de humanos. Ante un nadador "estilo contracorriente", se pueden hacer ciertas conjeturas:

1. Podría chocar con otros nadadores que querrán que el agua siga su curso y con ello todo lo que arrastra la corriente.
2. Puede venir un pez gordo y tragárselo.
3. En vez de engendrar un hijo ponga un huevo.
A pesar de todos los pormenores que subyacen a un nado contracorriente, algunos valientes se han tirado al agua y para felicidad de todos los que los rodeamos: han cruzado el río.