
No nos enojamos porque la gente no vota, ni por lo poco representativos que son nuestros candidatos, ni porque cada día tenemos menos tiempo para sentarnos y ponernos a pensar. Ya no somos ciudadanos, ahora somos clientes.
Pareciera entonces que lo único que nos enoja y que de verdad nos hace enfurecer, es cuando como consumidores nos ven la cara de turista. No recuerdo haber escuchado tanta rabia hasta que se conoció la colusión de las farmacias. Lo único que se oía en pasillos, en la mesa, en el taxi, en la calle, en los trabajos, por los teléfonos, era el descontento del "pueblo" por el arreglín que hicieron las cadenas farmacéuticas.
Daba igual, aunque no hubieran comprado en los últimos meses ni siquiera un pañuelo desechable, la gente se sentía estafada, nos sentíamos molestos como país, engañados a más no poder.
Las medidas descaradas vinieron después, el rostro de la Francisca Imboden hablando de belleza, para no creerlo, de la belleza de comprar en Ahumada… en la práctica, compensaciones económicas que consistían en descuentos para las futuras compras, o sea, siguieron con las estafas (des-medidas) una vez que ya se habían burlado de todos quienes viven de y para las pastillas.
En cada cuadra de la calle Valparaíso (donde vivo) hay una Salco, dos Cruz Verde y una FASA, sucursales en el mall o farmacias que parecen mall… me hacen recordar cuántas drogas legales se almacenan en el país. Está lleno, los medicamentos se venden más que el pan y que nos suban los precios porque un trío cara de palta quiso ganar unos buenos millones de más, puede emputar a cualquiera, hasta a mí.
Todos te tratan de ver la cara, y es lógico, si Chile fue el primer país del mundo en instaurar el régimen neoliberal, por lo que ya llevamos más camino recorrido que Estados Unidos en estas cosas. Entonces primero nos quitan nuestra calidad de ciudadanos, y ahora nos tratan de menoscabar como clientes, me pregunto cuándo comienza el período de canibalismo.
Hoy miércoles 23, me entero de una noticia que me hace enojar tanto como el litio del ex yerno de Pinochet… Farmacias Ahumada está tratando de desarticular la demanda colectiva interpuesta en su contra. En términos simples, ir al Poder Judicial a pedir que ya no sea de 70 personas, sino que de a uno por favor, algo como un: no sean malitos, qué les cuesta, hagamos esto como caballeros, de lo contrario tendré que pagar una multa millonaria.
Y no sé por qué tengo la tincada de que terminará siendo de a uno. Si la compensación se hizo de boleta en boleta, puede ser que a algún juez medio trucho se le ocurra que 70 clientes son multitud y que mejor hacemos la demanda de a pocos.
Nunca me gustaron mucho los números, por lo que mejor me dedico a escribir. Pero si de algo me han servido las cifras, es para darme cuenta que a veces las cosas no andan bien. Fueron 222 medicamentos implicados en el caso, y tres las farmacias coludidas. Si multiplico, me da un total de 666, o sea, algo digno del colu(di)do. Porque, a quién más se le podría ocurrir subirle los precios a miles de abuelitos… ¡mundo de locos!
Otra cosa que necesito saber de las matemáticas, es que 70 es más que uno, motivo por el que a los demandantes los quieren desarticular. Señores dueños de farmacias, les digo que esa medida ya la tomaron en Dictadura, tiempo desde el cual la sindicalización va de mal en peor.
Por lo que les recuerdo que ese intento les habría servido en el tiempo que éramos ciudadanos, ahora entiendan que somos clientes, y estamos furiosos y aunque nos cambien a la Francisca Imboden por la mismísima Elisa, seguiremos enojados hasta que nos devuelvan al menos, un porcentaje de todo lo que se han robado.
Pareciera entonces que lo único que nos enoja y que de verdad nos hace enfurecer, es cuando como consumidores nos ven la cara de turista. No recuerdo haber escuchado tanta rabia hasta que se conoció la colusión de las farmacias. Lo único que se oía en pasillos, en la mesa, en el taxi, en la calle, en los trabajos, por los teléfonos, era el descontento del "pueblo" por el arreglín que hicieron las cadenas farmacéuticas.
Daba igual, aunque no hubieran comprado en los últimos meses ni siquiera un pañuelo desechable, la gente se sentía estafada, nos sentíamos molestos como país, engañados a más no poder.
Las medidas descaradas vinieron después, el rostro de la Francisca Imboden hablando de belleza, para no creerlo, de la belleza de comprar en Ahumada… en la práctica, compensaciones económicas que consistían en descuentos para las futuras compras, o sea, siguieron con las estafas (des-medidas) una vez que ya se habían burlado de todos quienes viven de y para las pastillas.
En cada cuadra de la calle Valparaíso (donde vivo) hay una Salco, dos Cruz Verde y una FASA, sucursales en el mall o farmacias que parecen mall… me hacen recordar cuántas drogas legales se almacenan en el país. Está lleno, los medicamentos se venden más que el pan y que nos suban los precios porque un trío cara de palta quiso ganar unos buenos millones de más, puede emputar a cualquiera, hasta a mí.
Todos te tratan de ver la cara, y es lógico, si Chile fue el primer país del mundo en instaurar el régimen neoliberal, por lo que ya llevamos más camino recorrido que Estados Unidos en estas cosas. Entonces primero nos quitan nuestra calidad de ciudadanos, y ahora nos tratan de menoscabar como clientes, me pregunto cuándo comienza el período de canibalismo.
Hoy miércoles 23, me entero de una noticia que me hace enojar tanto como el litio del ex yerno de Pinochet… Farmacias Ahumada está tratando de desarticular la demanda colectiva interpuesta en su contra. En términos simples, ir al Poder Judicial a pedir que ya no sea de 70 personas, sino que de a uno por favor, algo como un: no sean malitos, qué les cuesta, hagamos esto como caballeros, de lo contrario tendré que pagar una multa millonaria.
Y no sé por qué tengo la tincada de que terminará siendo de a uno. Si la compensación se hizo de boleta en boleta, puede ser que a algún juez medio trucho se le ocurra que 70 clientes son multitud y que mejor hacemos la demanda de a pocos.
Nunca me gustaron mucho los números, por lo que mejor me dedico a escribir. Pero si de algo me han servido las cifras, es para darme cuenta que a veces las cosas no andan bien. Fueron 222 medicamentos implicados en el caso, y tres las farmacias coludidas. Si multiplico, me da un total de 666, o sea, algo digno del colu(di)do. Porque, a quién más se le podría ocurrir subirle los precios a miles de abuelitos… ¡mundo de locos!
Otra cosa que necesito saber de las matemáticas, es que 70 es más que uno, motivo por el que a los demandantes los quieren desarticular. Señores dueños de farmacias, les digo que esa medida ya la tomaron en Dictadura, tiempo desde el cual la sindicalización va de mal en peor.
Por lo que les recuerdo que ese intento les habría servido en el tiempo que éramos ciudadanos, ahora entiendan que somos clientes, y estamos furiosos y aunque nos cambien a la Francisca Imboden por la mismísima Elisa, seguiremos enojados hasta que nos devuelvan al menos, un porcentaje de todo lo que se han robado.