¿Hay alguien que no hable del terremoto? Pareciera que mientras más te llenas la boca con tragedia, más chileno eres. Pura experiencia mediada, en mi ciudad escucho a todos preguntando si vi en la tele al niñito que pedía zafradas o si caché al cara de raja que iba con un plasma al hombro. ¿Viste que se juntó la meta? ¿Escuchaste a la Patty Maldonado tirando mierda a los cantantes que mandan saludos pero no envían plata?
Todo mediado, desgracia empaquetada en una pantallita que nos hace creer que somos parte. ¿Parte de qué? A mi casa no le pasó nada, ninguno de mis familiares saca cuentas negativas más que un par de cosas quebradas.
Me pregunto qué sentía la gente que miraba sin expresión en sus caras. Qué quisieron decir los que estaban sentados afuera de sus escombros en Talca y fijaban su mirada en uno como quien se detiene a ver el cielo. Pienso en los que perdieron a sus hijos, en las personas que se abrieron y me contaron sus penas... pienso en los que ayudaron con el corazón.
Porque la plata de la Teletón al igual que todas las Teletones es una limosna para los privados y, aunque estamos conscientes de aquello, es el dinero de una publicidad humana que nos tragamos con benevolencia. Una cápsula de capitalismo, un modo más de demostrarnos cómo funciona el sistema.
Sin embargo, entre tanto horror comercial, hay algo que me deja tranquila. ¿Qué se hace con todo esto? Las intenciones de los empresarios las tenemos claras, pero... ¿qué pasa con los pokemones de ayer? ¿O con esos jovencitos que no se inscriben porque son "inconscientes"?
Esa juventud partió en buses a los lugares afectados, se puso a martillar, a acarrear escombros, a pedir y repartir alimentos, asistió a conciertos que iban en ayuda de los damnificados y salvaron vidas después del terremoto.
Son los mismos jóvenes que paralizaron a escuelas y universidades, los mismos que no están conformes con este Chile injusto. Me imagino que deben ser los mismos que no juzgan a un saqueador, porque están conscientes que deben esclavizarse para conseguir productos de primera necesidad, y porque saben que se les niegan los productos de lujo aunque trabajen y se esfuercen.
Les hablo de la juventud que hace más que Bachelet y que Piñera, esa juventud que no confía en la política porque tiene claro que con las manos se hace más a la hora de ayudar. Es una juventud que despierta y se pone las pilas.
Es por esos jóvenes que me siento orgullosa de ser chilena, aun cuando me avergüenzo la mayoría de las veces de esta condición, debido a la opresión que hacemos al pueblo mapuche. Es esa vitalidad y ese arrojo de los jóvenes que me hace respirar hondo y sentir más tranquila. Les agradezco que sean "inconscientes" y que a cambio tengan estas formas tan lindas de expresarse.
Gracias, muchísimas gracias.